Una niña lavándose la cara en un grifo de la aldea

Cuando el equipo de perforación llegó a Kanyawegi, Amina fue la primera en preguntar qué estaban construyendo.

Seis semanas después, el primer pozo de la aldea ya daba agua limpia, y Amina llegaba puntual a clase cada mañana.

Una decisión de la aldea

El comité de la aldea eligió el lugar, a poca distancia de la escuela y del dispensario. Dos mecánicos de la zona se formaron con nuestro equipo para poder arreglar la bomba ellos mismos.

«Ahora traigo el agua en diez minutos y nunca llego tarde a matemáticas».

Lo que viene

El comité ya ha empezado a ahorrar para un segundo pozo al otro lado de la aldea.

Dona ahora

Durante años, Amina, de diez años, caminó dos horas hasta el río antes de clase. El nuevo pozo de Kanyawegi lo cambió en una semana.

Más historias

Una niña lavándose la cara en un grifo de la aldea
Agua limpia

Las mañanas de Amina: del río a la escuela

Durante años, Amina, de diez años, caminó dos horas hasta el río antes de clase. El nuevo pozo de Kanyawegi lo cambió en una semana.

Una sanitaria sonriente con su bata blanca
Salud

Un día con la clínica móvil

Seis aldeas, una furgoneta, dos enfermeras y 140 pacientes. Pasamos un día en ruta con el equipo de salud.

Una niña con su pizarra de escritura delante de la escuela
Educación

Tres aulas nuevas, construidas por las familias

En Siaya, madres y padres pusieron los ladrillos. Nosotros llevamos los tejados, los pupitres y una maestra formada para cada aula.

Dona ahora