Por qué empezamos

Todo empezó con un pozo

En 2012, un grupo de enfermeras y maestros de Kisumu se dio cuenta de lo mismo: los niños faltaban a clase porque estaban enfermos, y estaban enfermos porque el agua estaba sucia.

Así que empezamos con un pozo. Hoy trabajamos en 40 aldeas, pero la idea no ha cambiado: escuchar primero a la aldea, construir lo que pide y formar a gente del lugar para gestionarlo.

Nuestros valores

Lo que nos guía

  1. Escuchar primero

    Las aldeas deciden lo que necesitan. No llegamos con las respuestas.

  2. Manos locales

    El 94 % del equipo vive en las comunidades a las que sirve.

  3. Hecho para durar

    Cada proyecto tiene un plan de reparación y un fondo para pagarlo.

  4. Cuentas abiertas

    Nuestras cuentas se auditan y se publican cada año.

Nuestra historia

Catorce años, aldea a aldea

  1. 2012

    Un pozo en Kanyawegi

    Tres enfermeras y dos maestros reúnen 8.000 $ para el primer pozo.

  2. 2015

    El primer programa escolar

    Empieza la formación de docentes en cuatro escuelas primarias.

  3. 2019

    Clínicas móviles en ruta

    Nuestra primera furgoneta llega a seis aldeas a la semana.

  4. 2023

    Cuarenta aldeas

    Agua, escuela y salud ya funcionan juntas.

  5. 2026

    Más de 300 pozos

    El pozo número 312 se inauguró en octubre.

Cómo funciona un proyecto

De la asamblea al agua corriente

  1. 01

    La aldea lo pide

    Un comité nos dice qué necesita más.

  2. 02

    Lo planificamos juntos

    Ingenieros y comité acuerdan el lugar y el presupuesto.

  3. 03

    Lo construyen manos locales

    Se contrata a constructores de la zona con un sueldo justo.

  4. 04

    Es suyo

    Dos personas aprenden a repararlo, con un fondo para los recambios.

Conoce a las personas detrás del trabajo

Nuestro equipo, patronato y voluntarios, la mayoría de las aldeas a las que servimos.

Una joven sonriendo en su aldea
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